Dejar el azúcar

Un año y medio ha pasado desde que empecé a dejar el azúcar. La verdad que ha sido un cambio enorme en mi alimentación que me gustaría compartir con vosotros. Si alguno de los que leéis este blog estáis pensando en hacer este cambio, os animo a hacerlo.

Dejar el azúcar no significa dejar de comer dulces, o dejar de comerlos en fines de semana. Dejar el azúcar es un cambio grande en la alimentación que incluye además de dulces y refrescos, los productos con azúcares añadidos (que no son pocos).

Como dejé el azúcar

dejar el azucar

Antes de empezar. He de decir, que aunque me gustaban las cosas dulces (sobre todo las magdalenas caseras, los refrescos y las gominolas), aunque nunca he sido una persona a la que le gustasen excesivamente los postres o la comida dulce, y eso jugaba un poco a mi favor.

¿Cuánto he tardado en conseguirlo? Dejar el azúcar es el cambio más grande que he hecho en la alimentación y me ha llevado un año entero hacerlo. Yo no lo hice radical. Pienso que es muy difícil levantarse un día y dejar todo de golpe, por lo que lo hice poco a poco. Así que lo que hice fué ir quitando cosas de una en una.

Voy a dividir en dos partes este artículo taaaaaan largo que estoy escribiendo. Primero voy a contar los cambios que fuí haciendo en mi alimentación, y después los cambios que se fueron produciendo en mí a medida que iba dejando los azúcares.

  • Cambios que yo hice en mi alimentación
  • Cambios que se produjeron en mí al dejar el azúcar

Cambios que hice en mi alimentación para dejar el azúcar

Bien, esta es la primera parte de mi artículo sobre dejar el azúcar: los cambios que yo hice en mi alimentación. Quiero decir que esto no es un manual ni un tutorial para dejar de tomar azúcares. Cada persona tiene sus “puntos débiles” que debe ir atacando. Estos fueron los míos:

  • Primer cambio: dejé el “desayuno dulce”
  • Dejé los refrescos (y este fué el cambio que más esfuerzo me costó)
  • Dejé las gominolas (realmente no se en que punto las dejé, pero fueron desapareciendo las ganas de comerlas)
  • Último cambio, dejé los azúcares añadidos (evitar comprar productos con azúcares añadidos en la medida de lo posible)

Dejé el desayuno dulce

Como comenté antes, uno de mis puntos débiles eran las magdalenas. Además de comprarlas, también las hacía en casa, con diferentes recetas y sabores, con frutas, con chocolate, con frutos secos… y con azúcar.

Incluir proteína en el desayuno es básico para una alimentación correcta, por lo que el primer cambio a introducir era sustituir un desayuno dulce por uno salado. Además de las maddalenas, yo no tomaba café, tomaba cacao soluble que es prácticamente todo azúcar…

Este cambio me costó bastante. La verdad que los dos primeros cambios fueron los que más me costaron. Cambié las magdalenas por tostadas, y al principio me costaba mucho que me entrase una tostada de queso con pavo, así que lo que hacía era una tostada dulce (queso con mermelada) y otra salada, que fuí sustituyendo por dos tostadas saladas (aceite de oliva con tomate y queso) según me fué apeteciendo.

Al principio estaba cometiendo otro error sin saberlo, y era que tanto el pavo como el jamón cocido son productos con bastante azúcar añadido.

Dejé los refrescos

Este cambio lo recuerdo como el peor de todos. Como bien sabéis, los refrescos son bebidas muy azucaradas y por lo tanto, si quieres dejar el azúcar es algo que debes dejar de tomar… A mí me gustaban mucho, eran algo habitual en mi cesta de la compra y los consumía regularmente (y más regularmente de lo que me gustaría reconocer).

El segundo error que cometí fué el de permitirmelos los fines de semana. Esto hacía que llegase el lunes con ganas de comprarlos, y caía. Ahora pienso que este cambio se debe hacer poco a poco, pero sin “días trampa” hasta que llegues a controlarlo. Yo ahora puedo tomarme uno un día si salgo, y esto no hace que al día siguiente quiera comprar para tener en casa. Lo que es cierto que ya cada vez me apetece menos, y ni siquiera me sienta bien.

Los refrescos Zero pueden ser una opción. En mi caso quería dejarlos también, opté por las infusiones frías sin azúcar. Aunque normalmente bebo solo agua.

Dejé las gominolas

Aquí llega el cambio que no me costó ningún esfuerzo, ya que ni me enteré. Es curioso, porque es algo que pensaba que me iba a costar más, pero con los dos cambios grandes anteriores, la verdad que las ganas de comer gominolas fueron desapareciendo sin casi darme cuenta.

Aunque si te gustan mucho las gominolas, aquí tienes una opción “sugar free”, ositos de goma con stevia, gominolas sin azúcar.

Dejé los azúcares añadidos

El tema de los azúcares añadidos ya es otra cosa. Este cambio te restringe la lista de la compra a la mitad o menos. Este cambio también te hace comprar más productos frescos, y cocinarlos en casa (o comer “cruditos”, en plan ensaladas, zumos verdes…).

Por suerte, cada vez son más las marcas de alimentación que están reduciendo los azúcares añadidos en sus productos.

Además de dejar los productos con azúcares añadidos, por esa época retiré de mi cesta de la compra también aquellos productos que contenían aceite de palma.

Cambios que se produjeron en mí

Al principio tenía cierta ansiedad, ese gusanillo o “hambre de dulce”, aunque hayas comido. En mi caso la “sed de dulce”, en la fase de dejar los refrescos, fué especialmente dura.

Después, por suerte, llega el punto donde ya no te apetecce, y te das cuenta de que estás en buen camino, y te animas a seguir.

Te sientes mejor. Al principio no, no te voy a engañar. Pero ahora me canso menos, me siento mejor, y pienso mejor.

Unos cambios llevan a otros… en mi caso ha sido dejar de comprar muchos alimentos procesados, y como dije antes, productos con aceite saturado de palma. Nunca he sido una persona que abusase de los congelados ni precocinados, pero alguna vez sí que compraba algo, y ahora he dejado de hacerlo.

Cocino menos. Si. Ahora compro y como más “crudo”. Muchos zumos verdes, muchas ensaladas, son platos “vivos”. Mucha fruta. Mi lista de ingredientes se ha reducido mucho al no comprar cosas con azúcares añadidos. Carnes y pescados al wok, parriladas de verduras, carnes salteadas, algún guiso de pescado con verduras, hummus… son algunos de los platos que suelo prepararme.

Adelgazaba. Y para mí esto no era bueno. Me gusta estar en mi peso. Me dedico al deporte y me gusta estar fuerte y mantener mi peso. Durante la fase de dejar los azúcares añadidos, cada vez que controlaba mi peso había perdido algo. Tuve que hacer algún pequeño cambio para compensar, como añadir algo de patata cocida a mis comidas, y subir las cantidades de la ración diaria.

Llega un momento que ya no te apetece tomar azucares

Y por fín… llega el momento en el que ya no echas de menos comerte una palmera, magdalena,  o tomarte un refresco. Te deja de apetecer. En mi caso este momento tardó algo más de medio año.

Y ahora… ¿Qué compro cuando voy a la compra?

A día de hoy, siguen siendo demasiados los productos que contienen azúcares añadidos, los productos procesados, y los que contienen grasa de palma. Yo lo que hago es intentar evitar los productos procesados, precocinados y con azúcares. Digo intentar, porque tampoco soy radical en el tema.

sin azucar libroY hasta aquí mi experiencia dejando el azúcar. Espero que a alguien le haya servido. Si estás pensando en hacer este cambio, te animo a hacerlo. Te vas a sentir mejor.

Y para terminar este post tan largo que acabo de escribir… te dejo un enlace a Amazon donde encontrarás un libro acerca de este tema. “Sin azúcar”, un libro que te ayudará a sustituir el azúcar por otras alternativas más saludables, distinguir los azúcares buenos de los malos, y que además incluye recetas “sugar free”, fáciles y sanas, que harán que no eches de menos los azúcares.

Lo quiero

 

2 comentarios en “Dejar el azúcar

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